Núm. 3 (2012): Transiciones en el sudeste europeo

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La historia de una región como el Sudeste europeo se puede abordar desde perspectivas muy diferentes. Lo que la crónica periodística puede interpretar como un día clave, un episodio clave o una decisión clave, el tiempo lo diluye volviéndolo un capítulo intrascendente más de procesos históricos complejos e inciertos que no se sabe dónde terminarán.

El concepto de larga duración (longue durèe) es un concepto desarrollado por la «Corriente de los Annales», que fue acuñado por el historiador Fernand Braudel. Partiendo del axioma de que el tiempo no se detiene, el historiador entendió que longue durèe es el tiempo de las estructuras que perduran en el tiempo, con relación a otras que resultan coyunturales o que pertenecen a ciclos políticos, económicos y sociales limitados de una determinada genealogía.

Cuando se produjo el fin de las Guerras de Secesión de Yugoslavia, en el horizonte se dispuso un objetivo para la región: que las ex repúblicas yugoslavas fueran miembros de la UE y que con ello se neutralizaran las tensiones regionales heredadas del conflicto. La población afectada estuvo en su mayoría de acuerdo con ello. No obstante los años han pasado y, con la excepción de Eslovenia y de Croacia, el futuro no termina de aclararse al respecto. Los ciudadanos de Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro o Macedonia son conscientes de que el tiempo corre, y lo que tras la fragmentación yugoslava se antojaba como la llave para acceder a un futuro esperanzador se ha convertido en una larga travesía cuyo final se desconoce. Los anuncios de dictámenes favorables de Bruselas, las declaraciones optimistas con perspectiva europea, y los plazos marcados para lograr una integración efectiva, cada vez sufren más miradas escépticas por parte de la población local que al mismo tiempo es consciente de que la Unión Europea no pasa en la actualidad por su mejor momento en plena crisis económica. El tiempo determinará si el proceso de integración europeo tiene un impacto mayor sobre la cultura política local que el que ya tiene de por sí la fragmentación de Yugoslavia y el conflicto posterior.

Balkania en su nuevo número afronta los territorios inciertos de una transición regional que está orientada a Bruselas pero que debe cargar en cualquier caso con el peso de su historia reciente. Los dos primeros artículos de Balkania abordan esta cuestión, en los casos paralelos, pero no idénticos, de Serbia y Croacia. El proceso de integración europeo ha demostrado que cada país exige de una lectura específica sobre sus características y peculiaridades. Ambos artículos nos ofrecen un análisis integral de todas sus claves para conocer cómo se ha desarrollado este proceso de integración (Croacia) —a través de Constantino Longares— y cómo se desarrolla (Serbia) — a través de Pablo Rupérez y Mercedes Millán—.

El derecho de restitución y de retorno de los desplazados en los casos de Kosovo y Bosnia y Herzegovina —abordado por Mikel Córdoba y Fermín Córdoba— y la situación en el Distrito de Brčko —abordado por César Pacheco— son dos ejemplos gráficos de una transición que no está exenta de interrogantes desde los efectos del conflicto mismo hasta la realidad presente más de 20 años después del final de las Guerras de Secesión de Yugoslavia. Ambos artículos ofrecen un análisis concienzudo de las dificultades que entraña la vuelta a la normalidad después de conflictos enormemente cruentos con miles de afectados, donde la comunidad internacional ha tenido que encarar su difícil gestión.

Los efectos de la guerra no se traducen solo en cambios sobre las estructuras físicas, sino también psicológicas, como consecuencia de la asimilación de un itinerario político enormemente turbulento. En el presente se cruzan las memorias históricas heredadas, las narrativas nacionales del conflicto yugoslavo —ambas abordadas por Ruíz Jiménez—, con las estrategias de selección de la memoria nacional que se hacen en un país como Serbia, envuelto en un doble proceso, y a veces contradictorio, de construcción nacional y de promoción de los valores asociados a la integración europea —abordado por Gordana Đerić—.

Solo el paso del tiempo nos dará una perspectiva certera sobre el impacto que tuvo cada evento político y también sobre cuál es su trascendencia posterior (longue durèe), pero parece obligado asumir que el salto del conflicto yugoslavo a la integración europea exige de un trasfondo analítico más profundo que el se nos presenta con la crónica de actualidad. Por este motivo Balkania dedica este número a los territorios difusos de una transición política que ofrece multitud de elementos de análisis y que revela tanto continuidades como rupturas desde los tiempos de Yugoslavia.

Balkania renueva su apuesta por los análisis en profundidad con el estudio de aspectos cruciales de la realidad regional, y la publicación de este número es una buena prueba de ello. La revista mantiene su propia continuidad con el incremento de su difusión en instituciones, centros de investigación, universidades y bibliotecas públicas, con una mayor presencia tanto internacional y regional en el Sudeste europeo, como a nivel de España, donde se celebró en Madrid en junio de 2012 un acto de promoción de la revista. Al acto, organizado por la Comisión Europea y la Embajada de Serbia en España, acudieron los excelentísimos embajadores de Croacia, Bosnia y Herzegovina, Rumanía, Malta, así como representantes diplomáticos de otros países del Sudeste europeo. Presentaron la revista el embajador Javier Hergueta, el historiador Francisco Veiga, la politóloga Ruth Ferrero-Turrión, y el autor de este editorial, y en el acto se trataron diversas cuestiones concernientes a la revista.

Durante el último año la revista también ha tenido una mayor presencia mediática, habiendo sido mencionada en diversas ocasiones en medios de comunicación de amplio seguimiento como RTVE o las redes sociales vinculadas a la actualidad balcánica (www.casabalcanes.com; www.balkanidades.com; www.eurasianhub.es; www. eurasianet.es), con lo que se puede reconocer ya una trayectoria dentro de los estudios balcánicos en español. Además en la presente edición hemos decidido traducir los artículos al serbio de tal manera que logramos llegar a un mayor número de lectores del Sudeste europeo.

Miguel Rodríguez Andreu

Director de Balkania

 

Publicado: 2012-11-14