Núm. 8 (2017): Miscelánea: cultura romaní, sociolingüística y medioambiente
Es una satisfacción para mí la publicación del número 8 de esta segunda época de Balkania, gracias al apoyo de Casa Mediterráneo y de su director, Javier Hergueta. Durante los últimos años Balkania se ha venido manteniendo como una revista de referencia, surtiéndose de los vínculos académicos entre España y el sudeste europeo e incorporando contenidos de autores de otras geografías a los que publicamos en español e inglés.
En este número hemos querido continuar con el mismo espíritu de los números anteriores: lograr una publicación de nivel que acerque los Balcanes desde el rigor y la profundidad. Continuamos buscando un equilibrio entre análisis históricos y el seguimiento de la actualidad, pero con la suficiente perspectiva para que la revista no quede encorsetada en un momento político y tenga un horizonte de interés para el bien de los investigadores futuros.
Este año hemos optado por tratar varios temas que no habían sido abordados hasta ahora. En primer lugar, debo dar las gracias a la ayuda prestada por el sociólogo y profesor honorario de la Universidad Paris-Descartes, Jean Pierre Liegoise, experto en temas romaníes, por su inestimable ayuda en la realización de este número de la revista. De esta manera, abordamos la historia de las comunidades romaníes en los Balcanes a través de un artículo de los especialistas Elena Marushiakova y Veselin Popov, que trazan un recorrido sobre la identidad romaní desde la época del Imperio otomano hasta los tiempos actuales del paneueopeismo y la globalización. También las cuestiones lingüísticas tienen un lugar: Hristo Kyuchukov explora en la codificación del idioma romaní y defiende que el enfoque necesario para desarrollar un léxico codificado romaní valaco es utilizar las antiguas palabras romaníes que están olvidadas en algunos dialectos pero que se conservan en otros. En cuanto a la cuestión sociolingüística, el artículo de Jelena Kovač tiene como objetivo proporcionar información preliminar sobre las actitudes de la población gitana joven de Serbia hacia el aprendizaje y la preservación de su lengua materna, fijando como un factor determinante el papel que juega la familia.
El trabajo de Anamarija Marinović, desde su especialidad académica en los estudios lusófonos, analiza y compara los conceptos de ausencia y anhelo (saudade) y su equivalente lingüístico serbio čežnja en las dos respectivas culturas. A Balkania le interesa trabajar en esta vertiente comparativa que acerque los estudios balcánicos a otros estudios de área.
Otro tema que Balkania no había analizado hasta el momento eran los temas medioambientales, que cada vez más van emergiendo en los estudios balcánicos. Jeroen Arends pone en valor el concepto de servicios ecosistémicos como un enfoque que podría desempeñar un papel muy relevante en el uso sostenible de la región y la gestión de áreas naturales y recursos naturales. El artículo de Nadezda Apostolova y Daniel Scarry resume los patrones en el sistema socioecológico de Macedonia, que muestra cómo los factores económicos, sociales y políticos se interrelacionan con los paisajes, las especies y los ecosistemas en el presente. La publicación de ambos artículos permite una visión focal amplia de toda la región, pero también un acercamiento a nivel estatal..
El censo en Bosnia nos parecía un tema de gran importancia, a tenor de la situación política complicada que vive el país, con los difíciles equilibrios étnico institucionales existentes desde la firma de los Acuerdo de Dayton. La defensa de la tesis de Esma Kučukalić y la publicación de un libro al respecto, nos parecía una excelente oportunidad de publicar los resultados de varios años de investigación.
El trabajo de Aleksandar Kocić permite poner en un mismo plano, con todas sus complejidades, los acuerdos de paz sellados para Bosnia y Herzegovina y Kosovo, que pasan en la actualidad por ser dos de los puntos de incertidumbre política más relevantes de la región. El interés de este artículo, además del plano internacional, reside en que contribuye a establecer un punto genealógico en relación al escenario actual. Esto es particularmente importante, sobre todo, desde el punto de vista de los estudios comparados, porque después de la fragmentación yugoslava los países de la región van mostrando realidades estatales cada vez más particulares o diferenciadas.
Deseo que este número cumpla con las exigencias de nuestro público y que contribuya a la expansión de los estudios balcánicos, no solo aportando conocimiento, sino también favoreciendo la aparición de nuevas líneas de investigación.
Miguel Rodríguez Andreu
Director de Balkania