Núm. 4 (2013): Las identidades y las lenguas en el área balcánica
La identidad es una de la cuestiones que ha suscitado más interés entre los estudiosos de los Balcanes. Ya en los tiempos de Yugoslavia la pluralidad de naciones y religiones implicaba un atractivo campo de estudio para todos aquellos que se acercaban a la sociología o la antropología local. Muchos son los motivos que han hecho que este interés no solo no disminuyera, sino que se incrementara al calor de los acontecimientos en la zona. Todos los proyectos supranacionales que prosperaron en la región (Imperio otomano, Imperio austro-húngaro, la Yugoslavia monárquica o la Yugoslavia socialista) dejaron tras de sí un reguero de naciones sumidas en la incertidumbre político-social. Como resultado, esas naciones han revelado sus propios mecanismos de adaptación y respuesta social, en su mayoría vinculados a la religión, las tradiciones o las narrativas históricas. El análisis de las claves socio-políticas de estos episodios históricos y su impacto sobre serbios, croatas, bosnio-musulmanes o montenegrinos, ha permitido establecer tanto continuidades como discontinuidades con el pasado, ofreciendo un prisma de reacciones que han revelado que el nacionalismo o la identidad étnica no son exclusivamente fenómenos de tiempos remotos.
Balkania en su número 4 se acerca a diversas formas de abordar la identidad sensu lato, ante la imposibilidad de articular un solo denominador común en este momento histórico. El objetivo de este número de la revista es ofrecer temáticamente una perspectiva global de este proceso en las diferentes formas en las que se refleja esa identidad (su relación dentro de Europa, la lengua, la política, la historia o el género), y también cómo se resuelven algunas de sus muchas interrogantes en un territorio donde no pueden entenderse unas identidades sin las otras. Por lo general el interés por la identidad —al igual que otros objetos de estudio—, ha estado marcado por los conflictos que surgieron en la región no hace tanto. Tal como establece Andrea Maura en su artículo de la revista: «El principal argumento es que la mayoría de trabajos sobre los Balcanes contemporáneos se ha escrito durante los momentos de crisis». Por esta razón, tal vez sea ahora, cuando la zona vive en un estado relativo de calma, cuando merece más la pena investigar el paisaje social, y ofrecer análisis rigurosos, libres de la confusión y la tensión de la zozobra política. Como se plantea en el artículo, las relaciones Balcanes-Europa son un camino de ida y vuelta, y, ello, tiene sus consecuencias sobre la manera en la que miramos los Balcanes y, también, cómo los Balcanes nos miran a nosotros.
La relación entre lengua e identidad ha sido uno de los aspectos más controvertidos. La fundación de nuevos Estados sobre la base del grupo étnico mayoritario, o sobre la convivencia interétnica no consensuada, han significado que la lengua, según analizan Francisco Villegas y Almir Methadžović en su artículo, sea: «un campo de discordia y disputa». El resultado es la utilización interesada de la identidad como herramienta de lucha política, pero también como medio para el fortalecimiento de los vínculos étnicos. Como explica Jairo Dorado en su artículo de la revista: «mediante o alrededor de los procesos de estandarización —en sí procesos extralingüísticos— se crea una identidad lingüística y una comunidad identitaria básica articulada sobre un poder político». Ambos artículos dan cuenta de las imbricaciones sociopolíticas de la lengua, en un contexto de intereses políticos donde la estandarización lingüística ha dado lugar a muchas falsas creencias.
El proceso de construcción nacional ha tenido implicaciones también sobre el diseño institucional. Tal como establece Aida Džanović en su artículo en la revista: «En Bosnia y Herzegovina, se parte de la disposición etno-política basada en la institucionalización de las diferencias étnicas». Si la institucionalización de las diferencias étnicas fue crucial para acordar un modelo de cohesión social donde no fueran sacrificados los valores democráticos, la fatigosa transición balcánica ha evidenciado que es indispensable avanzar también en la consolidación de la sociedad civil. La institucionalización del nacionalismo étnico puede derivar en relaciones políticas de confrontación colectiva. El resultado de este modelo es un escenario donde se combinan reivindicaciones políticas en clave local, pero también se manifiesta la imposición de sistemas políticos trazados desde la comunidad internacional. En este sentido, el artículo de Arlinda Rrustemi y Moritz Baumgärtel se detiene en los contrastes derivados de la acción política de Vetevëndosje en el contexto de la globalización, analizando un movimiento social «contra-hegemónico» cuyos planteamientos «no concuerdan con las ideas hegemónicas promovidas por la colonialidad del poder».
Las cuestiones de género han sido un tema sensible en las últimas décadas, y tienen una estrecha relación con los debates sobre la identidad. En su artículo en la revista, Marija Grujić expone qué significado tuvo la música turbofolk entre los serbios en ese contexto: «la cultura del turbofolk, para diferenciarse de la música comercial del periodo yugoslavo, bajo el principio del colectivo, no asumía más ningún concepto regional o local de colectividad, sino solo uno claramente serbio, ortodoxo, en aquel momento el concepto de identidad nacional más dominante y hegemónico». El artículo explora el impacto que supuso la homogeneización étnico- nacional sobre las relaciones de género en el ámbito de la música turbofolk; y como la “liberación nacional” no supone una ruptura con muchos de los legados tradicionales y convencionales asociados a la mujer.
La región sufre las metamorfosis propias de un cambio de ciclo tan complejo como son la transición política hacia la democracia y la entrada en la UE de cada uno de los países del sudeste europeo. Balkania quiere ser testigo y ponente de esta trayectoria, y busca enlazar los fenómenos políticos que surgen en la zona con cualquier latitud europea, en un esfuerzo por ofrecer un enfoque que no aísle a la región de las dinámicas políticas, económicas y sociales más relevantes del continente.
Con esa filosofía Balkania mantiene su apuesta por los análisis en profundidad y por la cooperación entre España y el sudeste europeo. Para ello Balkania renueva su página web dotándola de mayor operatividad y actualizándola con nuevos contenidos, entre los que destacan la digitalización de Balkania 2003 y 2004, que seguro serán de interés para los lectores. Esperamos satisfacer con este número las inquietudes de todos ellos.
Miguel Rodríguez Andreu
Director de Balkania